Las Cuevas Batu están a unos 30 minutos en autobús local de K.L. No tienen una historia demasiado larga, pero tuvieron su boom a partir del inicio del siglo pasado, cuando se instalaron numerosos altares hindúes dentro de las cuevas, y a partir de entonces más y más devotos acudían cada año para celebrar un festival llamado Thaipusam. En los últimos años se han juntado mas de un millón de peregrinos, y algunos de ellos marchan en una grotesca procesión, colgándose de la piel ganchos con los que transportan todo tipo de cosas en penitencia. Las Cuevas en sí no eran demasiado grandes, pero sí tenían una altura muy considerable, y los templos hindúes eran bonitos, como no he ido a India... aún... me impresionaron bastante. En la entrada hay una estatua dorada hindú enorme, la mas grande de su tipo, y 275 escalones hasta la entrada de las cuevas. Para mi gusto si se justifican esos 275 escalones aunque mientras regaba con el sudor el piso, barría con la lengua lo mismo que había mojado antes. (texto modificado de acá)
Nos hicieron mucha fama con los monos, que nos iban a robar las coasas así que no usaramos lentes de sol ni mochilas sueltas, sin embargo los monos, en ese momento, no fueron más de 5, para nada tímidos pero no agresivos.
La verdad es que la mística que traté de sentir llegó y finalmente me dí el tiempo de observar, oler, mirar e impregnarme de las vibras de los indios, porque es la cuna de la contemplación y la devoción.
Nos hicieron mucha fama con los monos, que nos iban a robar las coasas así que no usaramos lentes de sol ni mochilas sueltas, sin embargo los monos, en ese momento, no fueron más de 5, para nada tímidos pero no agresivos.
La verdad es que la mística que traté de sentir llegó y finalmente me dí el tiempo de observar, oler, mirar e impregnarme de las vibras de los indios, porque es la cuna de la contemplación y la devoción.












Miau.